domingo, 7 de junio de 2009

parte de мι vιda ιι


La suerte estaba de mi parte, aunque todavía no podia ser consciente de hasta que punto. La calle estaba desierta y no me importunó ningún vecino.Abrí la puerta de casa como pude con una mano, cerré fuerte y puse el cuerpo de la chiquilla sobre el sofá.-Vaya con la nena...-dije mirando con total descaro su cuerpo.


Traje una toalla y agua fría. Le eché un poco de agua en la cara para ver si reaccionaba. Me encantaba ver como las gotitas hacian una carrera en sus cerrados preciosos labios.Le limpié el agua. Mojé la toalla y se la puse en la frente. La zarandeé suave.-Hora de levantarse...--Uh...eh...-entreabrió los ojos.El flequillo se le había mojado, asi que se lo aparté de la cara. Se frotó la cara con las manos mientras se incorporaba y se sentaba en el sofá. Cuando apartó sus manos pude ver sus profundos ojos.Ojos suaves y tristes... de clarísimo color rosa. Al fín me miró, y sin decir nada se cruzó de brazos semiagazapada. Creo que tenía frio.-Toma.-le ofrecí a camisa con la que la había tapado para subir.La cogió y se la puso por encima. Parecía asustada.-Tranquila, ya estas a salvo, pequeña.-dos lágrimas redondas brotaron de aquel abismo que eran sus ojos. Me abrazó con fuerza.


Nunca había sabido como actuar en ese tipo de situaciones. Ella lloraba y yo no podía hacer nada. Al final opté por darle unas palmaditas en la espalda.-Ya, ya.-me levanté, y fui a la cocina a por algo de comer. Empezé a ponerme nerviosa. La chica actuaba como una niña pequeña, pero... su cuerpo... parecía que tubiese 16 o 17 años...¿Qué iba a hacer yo ahora con ella? Lo primero sería contactar con su familia... Quizás estubieran preocupados. Cogí unas magdalenas y prepare un vaso de leche caliente. Lo llevé al salón.Para mi sorpresa, la chica del pelo rosa estaba mirandolo todo con mucha atención. Había dejado de llorar. Me mira sin expresión y me pregunta:-¿Yo vivo aquí?.-y sus dos brillantes ojos me contaron su historia.
Entonces lo entendí todo. Seguramente habría sufrido algún percance por el cual se había quedado sin sus recuerdos. Quería que se quedara conmigo. Quería protegerla... Solté la comida en la mesa y me acerqué despacito a ella.


-Sí, a partir de ahora vivirás aquí.-le sonreí con algo de miedo, no sabía como podía reaccionar.-¿Y cuál es mi cuarto?.-sonríe un poco aun con la rojez de quien ha estado llorando.Que inocente era. Tenía suerte de haberse topado conmigo... La guié hasta una habitación muy simple, con su armario, su cama y su mesita de noche.Se sentó en la cama.-Es blandita, me gusta.-observé su ropa sucia y algo rota. Rebusqué en ese armario, que era dónde tenía ropa antigua o que ya no usaba. Le di algo mas cómodo para que se cambiaray me salí del cuarto.


Aquello no podía ser real... Era mi compañía perfecta, lo que siempre había querido. Una persona que dependiera de mi y no pudiera dejarme nunca. Desde aquél dia que la encontré,supe que era la parte de mí que me faltaba.

1 comentario:

niño-japonés-loco dijo...

WOWOWOW
es interesante, me gusta como Mareala recibe asi sin mas, jejeje tiene el corazon grande esa chica XD