sábado, 6 de junio de 2009

preparando el fυneral de мι мente


Y me besa. Después del almuerzo, tomamos asiento en el sofá del salón. Me estuvo hablando de sus amigas. Me dijo que se conocían desde hace mucho. Eran pareja. ¿Una pareja de chicas? Impensable para mi. Aunque lo que anteayer me parecía impensable era ahora una dura realidad. La más pequeña se llamaba Noah, era la que tenia más fuerza espiritual. Aunque yo no sabía muy bien de que se trataba lo de la “fuerza espiritual”. Podía comunicarse perfectamente con el más allá, con un esfuerzo mínimo, ya que convivía habitualmente con entes espirituales en su propia casa. La otra muchacha se llamaba Loona, y al parecer podías encontrarte un piercing en su cuerpo miraras a donde la miraras. Una “rubia despampanante” dijo Luís, (tras lo cual recibió una mirada asesina por mi parte) Menudo par, pensé. Vendrían sobre las diez para hacer los preparativos. Todo debía estar dispuesto para las doce, la hora exacta en la que daría comienzo el ritual de oija.
-¿Tanto tiempo se tarda en preparar un acontecimiento de tales características?
-Jajaja, que fina eres a veces. –Idiota!.-Le dije, y le saqué la lengua.- La verdad es que en mis condiciones normales no, pero ten en cuenta que a tu madre no la conocemos, quiero decir, no sabemos donde se encuentra. Aparte, debes de saber que la primera vez que alguien hace una invocación, tiene que pasar por una especie de “rito de protección” Es muy sencillo y te protegerá para siempre de aquellos entes que quieran hacerte daño.
-Ahmm! Pues muchas gracias!.-le abracé.
-Te quiero, Leah.
Nos encendimos unos pitillos, y estuvimos unos minutos mirándonos sin hablar. Estábamos hechos el uno para el otro. Observé que en una de sus estanterías, había puestas muchas, muchísimas fotos de una chica. Me acerqué para observarlas mas de cerca. Parecía muy contenta en todas las fotos. Tenia una expresión muy dulce. El pelo muy largo y de un color castaño claro, muy parecido al mío. Muy parecido… lo cierto es que se parecía mucho a mí incluso en la cara, los ojos, la boca… Supongo que seria su exnovia, y no me apetecía preguntarle nada. Para mí, yo era y había sido su única chica.
-Olvidé decirte… Vendrá también un hombre junto a ellas dos. No te preocupes por él, no es nadie importante.
-Esta bien.
-Ahora despejemos los muebles del salón, excepto la mesa y los banquillos. Pon este en el fondo. Perfecto. Limpiemos un poco el polvo… Listo. Todo listo.
Y así, limpiando y moviendo muebles a otras estancias, llegamos a la hora de la cena. Yo no me encontraba con ganas de comer, de puros nervios que tenía encima, y trataba que Luís no lo notara, así que entré en el baño, con sus peculiares toallas negras. Puse el cerrojo y me miré al espejo. Joder! Que susto! Por un momento me pareció que quien había justo en frente mía, no era yo… Estoy reventada. Que ojeras tan marcadas llevaba. Puede que no hubiera dormido tan bien como creía recordar. Me enjuagué la cara, y me mojé un poco el pelo. Me sequé y trate de dedicarme una sonrisa, pero lo único que conseguí hacer fue una mueca, que distaba bastante de cualquier sonrisa. Salí del reducido cuarto de aseo.
-Cielo…Que aspecto tengo?
-Ya te dije… Preciosa. Esto, Leah! No probaste bocado.
-No tengo apetito, quizá mas tarde.
Nuestra conversación se vio interrumpida por unos violentos golpes en la puerta de entrada. Otra vez la poli, genial. Luís se acercó a la puerta y abrió con un ademán grave y violento, sorprendido a mis dos conocidos policías entre bromas y risas, que abandonaron de inmediato al ver a la expresión endiablada de mi amor.
-¿Qué coño quieren?.-el tono de Luís era seguro, serio e imponente, a pesar de su vulgar vocabulario.
El policía moreno, habló, tras dudar unos instantes entre volver mas tarde o hacerle frente a aquel maromo.
-Un respeto chaval.-y casi mejor que no hubiera abierto la boca, pues sus palabras sonaron temblorosas.
-Sabe algo de la desaparición de su vecina?
-Yo no se nada de nadie, solo me preocupo de mi mierda.
-¿Sabe usted que es el primer sospechoso del asesinato de Claree Craftlove y de la desaparición de su hija Eleahnor?.-esta vez habló el enano vestido de azul, mas bien un pitufo que un madero, y lo hizo sin titubear, cosa que a Luís irritó bastante.
-Discúlpenme… Tengo cosas que hacer. Ya les he dicho que no se nada de esa familia.
-Si, eso dicen todos.
-Cállese joder!.-y propino un puñetazo al rubio, cuyo rostro se torno pálido, casi verde-.
El compañero lo sujeto y lo alejó de su agresor. Vio que su amigo había perdido alguna pieza dental, y sangraba en exceso por la boca.
-Se arrepentirá de lo que ha hecho! Ya veras! Sí, ríete sí, ya nos hartaremos de escupirte y reírnos nosotros cuando estés entre rejas!
-Que os den desgraciados!.-dijo, mientras hacía un gesto obsceno.
Cerró la puerta. Lo observé atónita.-Dios santo, que hostia le había dado a aquel miserable. Solo hacía su trabajo…Nunca se me había ocurrido pensar en que aquel a quien yo amaba tan irracionalmente podía ser peligroso. Espero no volver a verlo así-. Cuando entró le temblaban los puños, que mantenía fuertemente cerrados. Apretaba los dientes.
-Tranquilo, ya se fueron.
-Sí… Son de verdad detestables.-Y me abrazó aun temblando de ira.- Volverán muy pronto, y no van a tener la suerte de hoy. Capullos, se creen que por llevar una insignia son superiores a todos. Escorias.
Pues vaya, si eso era suerte…