sábado, 6 de junio de 2009

мυñeca de porcelana


Me pasó un brazo por la cintura, me agarró y me giró para que le mirara a la cara -.En ese preciso instante, algo enorme se apoderó de mi, pasó de sus ojos a los míos, y después a todo mi ser. Supe que le pertenecía, que mi cuerpo y mi alma estarían toda la vida poseídos por su mente y por su mirada de ángel y demonio. Me sentí como una muñeca entre sus brazos. Era inevitable.-
Me tomó el cuello con las dos manos y me apartó el pelo de la cara. Me besó suavemente la mejilla… .-Su piel estaba helada y a la vez ardiendo, que maravillosa sensación… Tómame, por favor-.Me besó mas abajo, cerca de los labios, luego la barbilla hasta que llegó a mi cuello. Lo acarició y rozó suavemente sus labios en mi cuello. Se apartó un segundo, como si dudara. Mi cara empezaba a quemar. Y su calor me llenaba rápidamente, bajaba de mi cuello a todo el cuerpo, cada vez más fuerte y más rápido. Le ofrecí mis labios… Mi primer beso. Así que esto era lo que se sentía… Genial. Lamió mis labios lentamente… Casi podía leer una melodía en su forma de besar. Una melodía que decía: Eres solo mía. Me perteneces. Le acariciaba la espalda y él a mi el pelo. Orgía de besos. Nuestras caricias fueron mas intensas por momentos… Nos abrazamos fuertemente, abrasándonos en un mismo fuego… De repente, un atisbo de dolor rozó mi cuello, tan ligero y sutil que llego a resultarme agradable. Me había mordido… llevándome al más puro éxtasis… Sentí cada gota de sangre de mi cuerpo, sentí como cada una de mis fibras corporales vibraban al son de los latidos de su corazón. Increíble pero cierto.
Desperté algo desorientada… Ahora me dolía su mordedura. ¡Sería bestia! Lo amaba. Pensé que quizás era un vampiro... una criatura terrible de fantasía oscura. Fuera lo que fuera Luis, no podría vivir sin él.
¿Qué tal?-me preguntó-

-Como si no lo supieras... Mi ángel de las tinieblas…-y nos besamos-.
Aún lo recuerdo como si fuese hoy.
Nos volvimos a acostar, y tapados hasta los hombros, entramos en un profundo sueño. Al despertar, estaba sola. Eran las 10 de la mañana. Luís no estaba en casa. Escuché ruidos en el rellano, me dirigí hacia la puerta y miré por la mirilla. Había cuatro policías en la puerta de mi casa. Uno de ellos poniendo un cordón policial.-fastidio de polis, que dejen en paz mi casa!-. Fui a la cocina a tomar algo. Había una nota en la nevera: Leah, te he dejado algo de desayunar al lado del microondas, fui a tu casa y cogí algo de dinero. Llegaré a las 2. He ido a comprarte ropa nueva y a avisar a mis amigas. No abras la puerta a nadie, yo abriré con la llave. Como en tu casa ^_^-eso decía la nota
Que bonita era su letra! Estaba enamorada perdidamente de él. Cogí otra camiseta de su armario, esta con una estrella roja, y un pantalón corto azul. Me duché, me vestí, y tome mi desayuno. Las 11. Paseé por su cuarto y vi que tenía muchos discos. Tomé algunos y fui al salón a escucharlos. Así espere las horas restantes hasta que llegara. En una ocasión, llamaron a la puerta. Un policía bajito, rubio y con una cara estúpida esperaba ante la puerta, acompañado por otro mas alto y moreno. Hice caso omiso de sus llamadas. Seguí escuchando música, eso sí, bajito. Escuche un disco en cuya portada aparecía alguien, pero no estaba segura de si era chico o chica. Con un horrible ojo blanco. No estaba mal… Toda su música me hacia sentir y recordar. Es como si la música cobrara un nuevo significado una vez llegada a mis oídos. Children of Bodoom, Korn, Skunk DF… El ruido de la cerradura.
-Buenos días princesa… ¿Cómo lo llevas?
-Buenos días cielo... Ha venido la poli.
-Cabrones, siempre andan molestando. Y seguirán viniendo, pronto con orden de registro incluida. Mañana nos largaremos de aquí. Te he traído ropa. Más vale que te guste, porque me ha costado bastante conseguirla.
-Muchas gracias. Me la probaré
Pasé al dormitorio y vacié las tres bolsas sobre la cama. Vestidos y ropa gótica… Me probé uno de los vestidos, negro y morado con encajes, con unas botas muy extravagantes, pero con el vestido quedaban genial. Me miré al espejo, y me parecía a una de esas muñecas de porcelana.
-Te… gusta?
-Estas preciosa, como siempre.
-Como siempre?
-Sí.-me sonríe levemente-
Toda la casa con su ambiente de la película el cuervo, y yo así vestida… Parecía la protagonista de un film de terror. Y lo que me iba a pasar por la noche no era para menos…