domingo, 7 de junio de 2009

parte de мι vιda ι


Acababa de salir del trabajo. Durante esta semana salía a las 9. Llevaba ya un año trabajando para aquella empresa de dulces, y estaba bastante contenta con el aspecto laboral de mi vida. Ganaba bastante y podia permitirme vivir bastante bien. Tampoco necesitaba lujos. Vivía de alquiler en una casita pequeña, con dos habitaciones y tambiendisponia de un pequeño automóvil bastante anticuado, pero que me venía de perlas. Busqué las llaves del coche en mi bolso pero no daba con ellas. Las encontré en el bolsillo de mi pantalón corto. Al fin dí con las llaves y pude sentarme en los viejos pero cómodos asientos de mi coche. Cerré la puerta con fuerza. Dejé mi bolso en el asiento de al lado y me miré en el retro visor. El lila de mis ojos resaltaba bastante en la oscuridad. Me coloqué todo el pelo hacia un lado y me puse una camisa blanca. Empezaba a hacer frio.Arranqué el coche y pise a fondo con mis vans de cerezas. Metí una cinta antigua de Scorpions mientras conducía de camino a mi dulce hogar, tarareando la melodía de las canciones.

Otro día normal y corriente, tranquilo y sin preocupaciones. Que tranquilidad.

-¡Oh!¡Menuda canción!.-subí el volumen de la radio al máximo. Sonaba "no one like you" Movía la cabeza despacio siguiendo el ritmo, con mi brazo izquierdo asomado en la ventanilla.Me atrevería incluso a encenderme un cigarro. Mejor cuando me baje. Seguía oyendo el estribillo de mi canción cuando, inesperadamente calló algo a los pies del coche.
-¡Joder!.-frené lo más rápido que dieron de sí mis reflejos. Me habia parecido una figura humana.Menos mal que en ese momento no había ningun coche detrás mia, sino aque frenazo me podía haber costado la vida.Me bajé apresurada del coche y me acerqué con cautela a aquello. Definitivamente era un cuerpo... un cuerpo de chica.
Encendí un cigarro mientras miraba que no pasaba nadie. Aunque no pude ver ninguna persona cerca, tenía la sensación de que me observaban. Di una calada lenta mientras me ponía en cuclillas a ver a aquella chica con el pelo rosa. Estaba de lado, y la falda negra le ondulaba con el viento. No veía sangre por ninguna parte. Me arrodillé frente su cara. Estaba helada. Su pecho se movía despacio por la respiración,asi que no había que preocuparse. ¿La había atropellado? Todo ocurrió tan rápido que apenas si me di cuenta. Estaba viva, asi que no había que preocuparse. Le aparté el pelode la cara. Su blanquísimo rostro... era una niña preciosa.-Oye... tú, arriba.-le di unas palmaditas en la mejilla, pero no reaccionaba.
No hiba a dejarla ahí tirada bajo ningún concepto... Y tampoco iba a ir al hospital para meterme en líos. La llevaré a casa, pensé.
La cogí con todo el cuidado que fuí capaz, intentado que su cuello no se ladeara. No pesaba mucho, pero meter a alguien asi en un coche... Estimé que sería algo mas bajita que yo,pero era seguro que era mas delgada. Con delicadeza deposité el cuerpo de aquella dulce extraña en los asientos traseros de mi coche. Arranqué y fui despacio, mientras pensaba en como iba a subirla a casa. Bueno, en brazos, la taparía con mi camisa como si estubiera dormida.