sábado, 6 de junio de 2009

laѕ trιpaѕ del alмa


-Vamos allá, Luís. Todos en pie.
Todas la persianas estaban totalmente bajadas. Noah levantó los brazos, y la luz se apagó. Las velas prendieron todas fuertemente, con un sonido característico. Bajo los brazos y los colocó como si estuviera rezando. Un extraño sermón salio de su boca, primero como un susurró que ganaba fuerza en cada palabra, fuerza y cuerpo. Más voces se unieron a su oscura misa, más y más voces, todas precedente de la habitación, algunas aparecieron a mi lado y a mi espalda, provocándome él mas terrible de los escalofríos. Unas voces agudas y graves, voces terribles de ultratumba, que cantaban al unísono, como si de un lamento infernal se tratase.
-Luís!.-alcé la voz-.podré hablar con mi mamá?
-Eso espero… aunque no puedo asegurarte nada.
Loona dejó escapar una discreta risa. La chica de los cantos, paró, aunque las demás voces no cesaron. Horrible música de fondo. Colocó una especie de amuleto con forma de estrella de puntas, con un hueco en medio sobre el tablero.
-Colocad el dedo índice…
Y unos acalorados golpes en la puerta.
-ME CAGO EN LA PUTA!.-grito Luís hecho una fiera-.LOS VOY A MATAR.
No me asusté, sencillamente esperé a que Luís acabara con su presa. Los cantos cesaron de inmediato. Abrió la puerta brutalmente, a lo que los policías que esperaban tras ella palidecieron, más que la última vez. Sin darles otro tiempo para que reaccionaran, los agarró a ambos por el cuello. El de el pelo mas claro, quien había quedado desdentado esa misma mañana, aún tenía la cara hinchada y una raja en el labio superior. Luis apretó los puños alrededor de los escuálidos pescuezos de sus víctimas. Sus ojos nos miraban suplicantes e hinchados de color rojo. Que se pudran. El único sonido procedente de sus gargantas era un grito ahogado y gutural. Los ojos de los maderos, inyectados en sangre y con las venas a punto de reventar a causa de la asfixia, se doblaron inevitablemente hacia arriba, quedando en blanco. Tiró los cadáveres al suelo. Les escupió tras soltar una carcajada de locura.
-¡Disfrutad del espectáculo cabrones!-.volvió a su sitio, de pie a mi lado.
-Te quiero, Ei… Leah.-lo miré con una ceja levantada, solo me besó.
Todo esto empezaba a darme muy mala espina, ¿podría encontrarme en peligro ahora mismo sin saberlo? No podía ser... Luis me queria y yo lo queria a él. ¿Pero por qué? Apenas nos conociamos desde ayer... Y lo veía tan bueno... Me acababa de quedar de piedra pensando. ¡¿Y mi madre, joder?! ¿Qué le ha pasado? Tengo miedo... Quiero estar con ella... Me siento con ganas de vomitar.
Luis me lanzó una mirada asesina, tras lo cual vi que las dos chicas me miraban con cara de desaprobación. El fondo musical comenzó de nuevo, en el mismo volumen en el que se había apagado, sobresaltándome un poco. Menuda atmósfera apacible. Aquellos cadáveres, tirados en una postura impensable, parecían mirarme con sus ojos sin pupilas. Noah puso su dedo en uno de los lados del ornamento de estrella. Después Luís y Loona, y finalmente yo. No se movió como yo esperaba. En los segundos siguientes nada ocurrió, hasta que después noté que los tatuajes de Noah empezaban a brillar despacio, un brillo rojo, que hacia juego con la luz de las velas. Todo se cuerpo brillaba intensamente. Un gran destello rojizo me cegó unos segundos. Traté de reaccionar, pero no podía moverme. ¿Qué me había pasado? Traté de mirar a Luís, pero lo único que acerté a ver era la lámpara oscura del techo. Estaba tumbada en el centro de la mesa. Inmóvil. No tenía ni idea de porqué. Ni siquiera podía gritar. Apenas pensar… Empezó a anularse mi vista poco a poco. Pero aún podía distinguir vagamente lo que había a mi alrededor. Mi mente luchaba contra extrañas fuerzas para mantenerse consciente. A duras penas conseguí distinguir lo que ocurría a mi alrededor.